lunes, 6 de junio de 2011

Alas en la espalda




Todavía recuerdo la noche en la que se escapó por la ventana; volando con esas pequeñas alas tatuadas en su espalda. Sabía que debía hacerse ese tatuaje, algún día le serviría para escapar de aquí. Se despidió de mí como siempre, sin un beso, siguiendo su estilo; y se marchó así, con lo puesto. No quería perder el tiempo llenando la maleta de cosas inútiles que solo incrementaban el peso. Yo me quedé sentado en la cama mientras que veía como se alejaba rápidamente, sin mirar atrás. Contaba con los dedos de las manos todas las sonrisas que me debía la suerte pero me quedé si dedos, por lo que empecé con los de los pies; pero también se me acabaron.




¿ Quién me presta los suyos para seguir contando ?

5 comentarios:

  1. lo que a veces marcha volando acaba volviendo

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  2. Será mejor que te deje mis sonrisas para que no te falten. te pongo cuarto y mitad, con un guiño, regalo de la casa.
    Besín.

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  3. Tenías que haberle borrado las alas.
    Un saludo

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